"La arquitectura se debe apreciar sin ornamentos" repetĆa mi hermana cuando veĆamos un conocido programa de televisión sobre tendencias en arquitectura.
Esta misma frase encierra la filosofĆa que caracteriza el proyecto que abre esta nueva sección del blog. Se trata de "La Iglesia de la Luz" del arquitecto Tadao Ando.
Antes de iniciar este viaje, hablemos de su creador. Tadao Ando es un arquitecto japonĆ©s, nacido en Osaka en 1941. De sus cualidades, pongo por encima de cualquier otra, su gran capacidad de observación y aprehensión. Muchos no lo saben pero, se trata de una persona autodidacta. Adquirió conocimiento de libros de arquitectura, de sus visitas a edificios de renombre y de los viajes que realizó por Asia, Europa y Africa. Nunca estudió arquitectura, su economĆa no lo permitió y sin embargo, es considerado como uno de los arquitectos mĆ”s influyentes de la actualidad.
El motor que impulsó su carrera fue su misma situación y entorno. Cuenta en alguna entrevista que su propia casa, un espacio de inclemencias climĆ”ticas, estimuló su creatividad y lo llevó a mejorarla. Descubriendo asĆ, su innegable vocación.
"La Iglesia de la Luz" es una obra que claramente le representa. Se percibe la influencia tradicional japonesa, pero también vemos una construcción moderna. En ella la luz se convierte en el elemento principal que otorga no solo belleza, sino también, una clara connotación religiosa. El espacio como resultado es una fuente de inspiración.
La iglesia estÔ ubicada en una esquina escondida de Ibaraki, a 25km de Osaka. Fue construida en 1989 y tiene una superficie de aproximadamente 113m2. Es una construcción pequeña, realizada en tiempo récord y con un presupuesto bastante ajustado. Pero esto nunca fue una excusa y el efecto final no deja de sorprendernos. Un edificio de concreto que abandona cualquier ornamento para dar lugar a una experiencia espiritual.
Preocupado por el factor humano y su experiencia, presenta un ingreso tan particular como intencional. De entrada sabemos que no se trata de una iglesia convencional. El camino marca una S, nos conduce a través de un espacio cerrado con muros altos donde perdemos total conexión con el mundo exterior. Seguimos avanzando e ingresamos en la oscuridad. Ya estamos dentro, percibimos la luz que ingresa desde el fondo de la nave. La pared lleva un corte en forma de cruz.
Para Tadao Ando el minimalismo intencional y la simpleza arquitectónica, le confieren a esta iglesia una imagen y función real. Ha creado un espacio Ćntimo, donde lejos del ruido, el desorden y caos exterior podemos meditar.
“Creo que las ciudades de hoy son mucho mĆ”s complejas y densas, y que hay una necesidad real de crear espacios que sugieran soledad y libertad espiritual. Creo que eso se logra mediante el orden y la sencillez, y no mediante ornamentos sucesivos. Tiene que ser una calidad que la gente perciba inconscientemente, una sensación de conciencia y contemplación. Si ofrecemos la esencia del espacio y la forma, el individuo la completarĆ” con su imaginación”.
Esta misma frase encierra la filosofĆa que caracteriza el proyecto que abre esta nueva sección del blog. Se trata de "La Iglesia de la Luz" del arquitecto Tadao Ando.
Vista de la iglesia desde el exterior.
Antes de iniciar este viaje, hablemos de su creador. Tadao Ando es un arquitecto japonĆ©s, nacido en Osaka en 1941. De sus cualidades, pongo por encima de cualquier otra, su gran capacidad de observación y aprehensión. Muchos no lo saben pero, se trata de una persona autodidacta. Adquirió conocimiento de libros de arquitectura, de sus visitas a edificios de renombre y de los viajes que realizó por Asia, Europa y Africa. Nunca estudió arquitectura, su economĆa no lo permitió y sin embargo, es considerado como uno de los arquitectos mĆ”s influyentes de la actualidad.
Tadao Ando como profesor.
El motor que impulsó su carrera fue su misma situación y entorno. Cuenta en alguna entrevista que su propia casa, un espacio de inclemencias climĆ”ticas, estimuló su creatividad y lo llevó a mejorarla. Descubriendo asĆ, su innegable vocación.
"La Iglesia de la Luz" es una obra que claramente le representa. Se percibe la influencia tradicional japonesa, pero también vemos una construcción moderna. En ella la luz se convierte en el elemento principal que otorga no solo belleza, sino también, una clara connotación religiosa. El espacio como resultado es una fuente de inspiración.
Visión interior de la iglesia.
La iglesia estÔ ubicada en una esquina escondida de Ibaraki, a 25km de Osaka. Fue construida en 1989 y tiene una superficie de aproximadamente 113m2. Es una construcción pequeña, realizada en tiempo récord y con un presupuesto bastante ajustado. Pero esto nunca fue una excusa y el efecto final no deja de sorprendernos. Un edificio de concreto que abandona cualquier ornamento para dar lugar a una experiencia espiritual.
Preocupado por el factor humano y su experiencia, presenta un ingreso tan particular como intencional. De entrada sabemos que no se trata de una iglesia convencional. El camino marca una S, nos conduce a través de un espacio cerrado con muros altos donde perdemos total conexión con el mundo exterior. Seguimos avanzando e ingresamos en la oscuridad. Ya estamos dentro, percibimos la luz que ingresa desde el fondo de la nave. La pared lleva un corte en forma de cruz.
Visión desde la parte posterior.
Para Tadao Ando el minimalismo intencional y la simpleza arquitectónica, le confieren a esta iglesia una imagen y función real. Ha creado un espacio Ćntimo, donde lejos del ruido, el desorden y caos exterior podemos meditar.
“Creo que las ciudades de hoy son mucho mĆ”s complejas y densas, y que hay una necesidad real de crear espacios que sugieran soledad y libertad espiritual. Creo que eso se logra mediante el orden y la sencillez, y no mediante ornamentos sucesivos. Tiene que ser una calidad que la gente perciba inconscientemente, una sensación de conciencia y contemplación. Si ofrecemos la esencia del espacio y la forma, el individuo la completarĆ” con su imaginación”.
Sin duda la naturaleza sintetizada en un elemento como la luz, nos permite apreciar la arquitectura en su estado mĆ”s puro. Una construcción que crea una conexión perfecta entre materia y espĆritu. La esencia del cristianismo expresada con simplicidad y claridad.



